Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported. Los escritos que aquí se encuentran están protegidos por Creative Commons. El uso de los mismos sin mención al blog y/o sus autores será motivo de denuncia.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Montañeando

Fueron unos días tranquilos, en los que pasear por las montañas era un acto necesario. Nunca le había gustado demasiado la montaña, a cualquier cosa le llamaba "escalar", aunque fuese ir por un sendero ligeramente cuesta arriba.  En cambio, esa vez no era así.

Todo empezó un par de años atrás con un simple gesto: la compra de unas zapatillas de montaña. 
El día que las estrenó sucedió algo terrible y le echó la culpa a las dichosas zapatillas. A santo de qué se copraba unas cuando sabía que no le gustaba la montaña, pensó, todo esos bichos, el barro, las posibles caídas, torceduras de tobillo incluso fisuras...¡Ni hablar!  Y para colmo, el día que se las pone por primera recibe esa llamada que la marcaría de por vida.

Así que las metió de nuevo en la caja. No le reportaban nada bueno con lo que las dejaría ahí hasta que fuese estrictamente necesario. Y fue necesario un año después aproximadamente. Se dijo que por qué no empezaba a dar paseos, miró a su alrededor y las vio de nuevo, tal y como las habia dejado un año atrás. "¿Qué es lo peor que puede pasar?".

Nada, eso ocurrió. Se las puso, se fue a dar su paseo y ni recibió llamada ni pasó nada malo, todos estos meses echándoles la culpa y ahora resultaba que había sido pura casualidad... Y eso la armó de valor y confianza. Las caminatas se fueron haciendo parte de su rutina y hasta disfrutaba con ellas. Solo necesitaba el empujoncito para, en vez de caminar por el asfalto, caminar por la tan temida montaña.

El verano llegó, y, con él, las ganas de salir de la ciudad, de pasar tiempo con los amigos, de ir a terrazas a disfrutar de unas cervezas y unos cacahuetes (u olivas para quien las prefiriese). Sus amigos eran dos básicamente, contaba con más, pero los que siempre estaban ahí eran dos, y a los dos, les encantaba el monte; una había hecho de él su trabajo y el otro había hecho de él su lugar para vivir. Hacía tiempo que los 3 no se veían así que qué mejor lugar para reunirse que en el pueblo; tenían terraza, cerveza, buen tiempo y MONTAÑA.

¡TRANQUILIDAD! ¡No pasaba nada! Era el momento perfecto para sacar sus zapatillas una vez más de la caja y que no la decepcionaran, ahora iban a demostrarle que no la iban a dejar en la estacada, que eran zapatillas PARA EL MONTE, así que nada podía ir mal. ¡Qué nervios! ¡Que torpe se sintió! ¡Qué poco femenina con su chándal! Sin embargo, la cara que pusieron sus amigos cuando la vieron...No tenía precio, le decían que qué bien preparada había venido...Ella pensaba que los tenía a ellos en caso de que algo pasara. 

Se fueron hacia la montaña como un grupo de quinceañeros; cantando canciones, haciéndose bromas, contando chistes, deseando que les tocaran las mariposas porque al parecer traía buena suerte (lo que resultó ser cierto en cierta medida, porque a la que no le tocó la mariposa se pegó un par de golpes) y ella estaba orgullosa de sí misma. Ellos estaban orgullosos. No se lo imaginaban pero ese día estaba significando muchísimo para ella; el camino era largo, de lo que ella llamaba "escalar" y sin embargo, ahí estaba ella haciéndolo y sin quejarse, con la ayuda incondicional de los demás pero con iniciativa. De vez en cuando miraba sus zapatillas, quienes estaban haciendo un perfecto trabajo.

Hasta que le dio la pájara. Lo que no era de extrañar porque hacía un sol espectacular pero asfixiante, era casi el mediodía y habían bebido poco. Los demás estaban bien, estaban acostumbrados a hacer ejercicio, pero ella no, sus paseos no la habían preparado para esto. No obstante, los demás la esperaron pacientemente, hasta agradecieron la parada...

Pues bien, al final llegaron a comer y recuperaron fuerzas.

En el camino de vuelta a casa, mientras dejaba el pueblo y amigos atrás, pensó lo bien que se había sentido, lo mucho que había disfrutado y lo mucho que había aprendido. Ir por la montaña tenía sus cosas buenas y estaba dispuesta a enfangarse y "escalar" más veces si esa sensación de comfort era la recompensa.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Sueño o realidad

¿Quién no ha tenido alguna vez sueños que se hacen realidad?

¿O momentos que estás seguro de haber soñado?

A mí últimamente me ocurre bastante, sobre todo lo segundo, son momentos que duran segundos pero hay algo en el cerebro que me dice: "esto lo soñé yo y se lo conté a un amigo de lo curiosos que me pareció". Por ejemplo, el último fue mientras me tomaba un café en casa de unos amigos con las paredes pintadas de un amarillo pastel, me acuerdo porque una mañana me levanté y le dije a Bob que había soñado tomarme un café rodeada de perros, con una persona conocida y con otra que no tenía ni idea de quién era, sólo sé que en el sueño eran pareja. En ese momento no podía ser verdad, porque la persona conocida en cuestión no tenía perros y tenía otra pareja bastante estable, y sobre todo jamás hubiese quedado con esa persona sin Bob, ya que es un amigo suyo con el que en el momento en el que lo soñé no tenía mucha relación...

Pues la semana pasada se me hizo realidad, no estaba rodeada de muchos perros, solo 2, un café en mis manos, la habitación pintada de un amarillo pastel, el amigo de Bob, Bob trabajando y su novia de ahora, llevan 2 años juntos y me llevo muy bien con ella, con lo cual no es de extrañar que pase  a verlos de vez en cuando...Cosa inimaginable hace unos cuantos años...

Pues como esta situación hay unas cuantas más...Me dejan muy buen sabor de boca, la verdad, porque al mismo tiempo he soñado un montón de cosas bonitas que podrían convertirse en realidad.

Las cosas malas que se sueñan...pues bueno esas se cuentan en voz alta y así no ocurren, ¿no dicen eso?

jueves, 15 de noviembre de 2012

¡Cosinero cosinero!

Experimentando con la cocina.


Eso es lo que estoy haciendo en las últimas semanas. Y disfrutando con cada plato. Ingredientes que jamás había utilizado o combinaciones que nunca antes había probado.

Los programas de televisión que sigo son un 80% de cocina, no es que vea mucho la televisión pero casi siempre la tengo de fondo haciéndome compañía mientras hago otras cosas. No sé dónde leí que la treintena trae consigo estas ansias de experimentar con los alimentos y no podría estar más de acuerdo. Admito que siempre me ha gustado pero ahora más que nunca me preocupo por saber cocinar.

Hoy he hecho rape con judías y chorizo, adaptado de una receta de la revista BBC Good Food, es de hace algún tiempo pero si estáis interesad@s echadle un vistazo en el buscador.



Antes de ayer hice un puré (aquí en Inglaterra se le llama "soup" aunque esté triturado) de lentejas rojas con especias.


Hace algún tiempo también hice (sacado de la misma revista) una lasaña y un brownie de chocolate, el brownie fue todo un experimento porque fue la primera vez que cociné un postre yo sola y, lo que llama la atención, al menos a mí, es que hice las dos cosas el mismo día, me pasé en la cocina desde las 2 de la tarde hasta las 8. Después estaba hinchada solo de mirar la comida, ¡pero disfruté! Eso sí, nada más terminar de cocinar me tomé una cerveza la salud de la cocinera.




De lo que no cabe duda es de que necesito mejorar la presentación. Como siempre, si alguna receta os interesa hacédmelo saber.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Pequeña re-unión


Se levantó en mitad de la noche sin saber muy bien qué hacer. Decidió que ya que estaba despierta iba a hacerse un vaso de leche caliente y a leer hasta que le volviese a entrar el sueño. Cogió un libro al azar, leyó el título, "El club de los viernes", era martes por la noche pero se dejó llevar.

Un libro en el que el arte de hacer punto se convierte en un modo de vida. Visto desde puntos de vista diferentes: la mujer que es una profesional, su hija adolescente, la que requiere la ayuda de la profesional, la que necesita un hobby nuevo, la que necesita compañía…y ella. ¡Sí, ella!

Se vio sumergida en ese mundo y lo que es más importante, vio a esa persona, que la había dejado un par de años atrás, haciendo punto y todo tipo de prendas. Desde un vestido de alta costura hasta un delantal o una cortina. En ese momento estaba preparando un mantel para estas navidades. Se acercó a su abuela y le contó la idea del club de los viernes.

  • ¿Alguna vez te has planteado enseñar a coser?
  • Bueno, la verdad nena es que enseñé a tu madre y a mis hermanas, incluso intenté enseñarte a ti pero los tiempos cambian y la costura no parecía formar parte de tu aprendizaje, y como me tienes a mí para hacerlo…
  • Ya, además yo creo que soy un poco negada, ¡no sé ni coser un botón!
  • Vamos a preparar un chocolate calentito y te enseño a dar las primeras pasadas.


Y allí estaba, envuelta en su batín verde con su abuela preparándole un chocolate caliente y unos churros para merendar. ¡Cómo había echado de menos ese olor, esa sensación de sentirse arropada! El mundo podía terminar en ese mismo momento que a ella no le importaría, mientras tuviera a su abuela a su lado.

Llamaron a la puerta y fue a abrir. Mamá. Mamá y la más pequeña e inquieta de la casa. En un momento se juntaron 4 generaciones de mujeres muy distintas, de épocas completamente diferentes, pero con un lazo indestructible que las unía y les hacía tener infinidad de cosas en común. La más pequeña de la casa era de verdad muy pequeña, apenas andaba, lo justo para ir dando alegrías con cada paso que daba; y la más mayor de la familia estaba encantada con tener a esas 3 mujeres en su casa, tendría que echar un poco más de chocolate pero daba igual, siempre tenía preparadas dosis de más, por si acaso.

Se tomaron el chocolate entre risas, recuerdos, historias, fotografías, intercambio de recetas, interrupciones de la pequeña y le pusieron fin ya que se estaba haciendo de noche y tenían que regresar a casa.

Se oyó el ruido de la cafetera. Lo que la despertó, no sabía que la había puesto en marcha. Y se vio en su sofá, con el libro en la mano, no había olor a chocolate caliente, la más pequeña de la casa no existía todavía, estaba lejos de su casa, su madre también y la realidad de que esa escena que acaba de soñar no iba a poder cumplirse se hizo presente.

Sin embargo, en lugar de sentirse triste se sintió afortunada por haber podido imaginar tal momento, por haber visto una vez a su madre y a su abuela juntas en la misma habitación una vez más. Era eso lo que necesitaba de vez en cuando.

Todavía era de noche si miraba por la ventana. Miró el reloj. Tenía tiempo de sobra para volverse a dormir y descansar unas horas más, así que puso el marcapáginas donde se había quedado y se metió en la cama, con los ojos cansados pero una sonrisa en los labios. ¡Y a soñar!

lunes, 12 de noviembre de 2012

Menú semanal

Tras un fin de semana de excesos (placenteros) he empezado la semana intentando "desintoxicarme". He vuelto a mis paseos de una hora, me he mojado bajo la lluvia, me he dado una ducha caliente antes de ir a dar mi clase de los lunes, he recogido a Bob y al llegar a casa me he puesto a diseñar un menú semanal de martes a viernes.

Estoy harta de las dietas, quiero comer de todo, sano, pero de todo. Estoy empezando a hartarme de las verduras y la pechuga de pollo a la plancha con una ensalada. 

En mí menú de esta semana hay carne magra, carne roja, pescado blanco y azul y verduras, muchas verduras, con un poco de arroz o en guiso. Pero sobre todo, especias, ¡que me encantan! Hay quien dice que le quitan el sabor a las cosas, o que lo esconden y que se apoderan del plato, pero yo no concibo un plato sin un poco de pimienta, orégano o romero...

Al tener tiempo libre no se me ocurre mejor manera de emplearlo que aprendiendo platos nuevos y diferentes combinaciones de ingredientes.

Muchas veces Bob me pregunta por qué es tan importante para mí la comida, cuando vamos a un restaurante estoy tan pendiente de la comida que me olvida entablar conversación mientras esperamos a que nos sirvan...y es que esa es una gran diferencia entre España y el Reino Unido, los españoles podemos estar hablando de comida durante horas, podemos distinguir una paella de otra y saber si preferimos la de hoy o la de hace un mes y medio...Para mí la comida no es "comida" a secas, es una manera de vivir, de disfrutar de los pequeños momentos y placeres que tenemos a nuestro alcance, por eso puedo estar hablando de platos durante horas.

¡Ahora a disfrutar de la cocina!

viernes, 9 de noviembre de 2012

Compromiso

Si no me comprometo conmigo misma ¿qué tipo de compromiso puedo ofrecer a los demás?


Esta es la frase con la que me quedé ayer. Y es cierto, el problema es que es mucho más soprtable fallarte a ti misma que fallarles a los demás, al menos a corto plazo. Vives contigo misma cada día, así que te permites todo tipo de cosas, buenas y malas. En cambio con los demás no te atreves, el miedo a ser rechazada puede contigo. 

Eso es lo que me pasa a mí, puedo prometerme mil cosas y a los cinco minutos romper esa promesa porque soy yo y no pasa nada. 

Pues bueno, tiene que cambiar. No tengo que ceder. Tengo que adaptarme y abrirme a la gente que me rodea pero cuidándome a mí primero. 

Lleva tiempo, claro que sí, pero lo conseguiré, más trade o más temprano, estoy segura.

Si a ti también tu cuesta ser fiel a tus promesas te propongo hacer lo que yo he empezado a hacer:

  • Escribir las cosas que vas a hacer en una agenda, una pizarra, donde sea, con tal de que sea visible y que lo tengas presente. Cada vez que mires la agenda te darás cuenta de que "tienes qe hacerlo". Al menos a mí me da satisfacción ponerle un "tick" a la cosas que he hecho.
  • Escribe un blog. Dentro de ese día de trabajo u horas ociosas búscate un momentito para escribir algo en un blog, no ha de ser todos los días, puede ser una vez por semana, yo he intentado hacerlo todos los días porque tengo mucho tiempo libre pero cada uno lo hace cuando puede. Esta idea la saqué del blog http://creerenpositivo.blogspot.co.uk y ¡aquí estoy!
  • Dedícate tiempo para leer, pintar, darte un baño o hacer alguna actividad que te guste.


Yo todavía estoy poniéndolo en práctica pero está funcionando...

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Día Raro

Hoy me he levantado con el pie izquierdo y no me había dado cuenta hasta ahora. Me he buscado mil excusas baratas para no hacer ciertas cosas que debería haber hecho; no he salido a andar porque hacía frío, no he comido fruta porque no he tenido tiempo, no he ido a Yoga porque mis pantalones estaban un poco húmedos (y cuando digo un poco es poquísimo...) y un sinfín de excusas más...

¡Pero ya está bien! Creo que lo que pasa es que mañana voy a hablar con Mabel y he hecho algunas cosas que ella me había dicho pero no todas...y si recurro a ella pero luego hago lo que me da la gana ¿de qué me sirve? Estoy malgastando su tiempo y mi dinero y no tiene sentido.

Una de las cosas buenas de hoy ha sido que he ido a ver una clase de una chica que está haciendo lo mismo que yo pero en francés y me ha dicho que empezó como yo, dando unas pocas horas a la semana y siendo voluntaria en escuelas de primaria, para adquirir experiencia, al final salió una plaza y echó el currículum, como ya la conocían le dieron el trabajo a ella. Quizás podría yo hacer algo parecido, tengo que preguntarle cuando la vuelva a ver.

Mi curso con el Instituto Cervantes ya está pagado, empiezo el 9 de febrero, así que es otra cosa en mente. Otro plan, otra ilusión. Y es que eso estoy haciendo, abriendo abanico de posibilidades y visualizar, creerme que "puedo hacer todo aquello que quiero", y cuesta, sobre todo para una persona como yo con poca auto-disciplina, pero creo que lo estoy consiguiendo, desde luego estoy mucho más tranquila conmigo misma y con mis decisiones, mi mente sigue haciendo de las suyas pero no le doy pie a que vaya a más.

Tengo ganas de escribir una pequeña historia, quizás la empiece aquí en el blog, no sé cuándo, pero la verdad es que tengo ganas, también me apetece mucho dibujar. La razón por la que no lo hago es porque no estoy a gusto en esta casa, no encuentro mi espacio, hace frío...y creo que eso en parte es lo que me está impidiendo ser más creativa. A Bob no parece afectarle, aunque no tiene su espacio se las apañan bastante bien con el portátil y utiliza herramientas web para editar fotos o crear sus propios dibujos, pero yo no necesito ir tan lejos, yo sólo necesito estar a gusto, estar en un espacio acogedor. O quizás es otra de mis excusas para no hacerlo. Bueno, pronto lo sabremos, cuando nos mudemos a nuestra nueva casa la decoraremos lo más acogedoramente posible y ya no tendré excusas para no hacer cosas.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Un frío día de otoño

El hecho de levantarte por la mañana un lunes de noviembre y darte cuenta de que te espera un día mucho mejor de lo que tú te habías imaginado no tiene precio.

Pensaba que iba a hacer frío, con lo que al estar calentita en la cama y con las cortinas echadas, no me apetecía nada enfrentarme al frío y posible lluvia de otro lunes. Pero lo he hecho, y cuál ha sido mi sorpresa cuando he corrido las corinas y he visto que hacía un sol impresionante; era uno de esos días en los que apetece salir, disfrutar de un largo paseo con el sol en la cara, los guantes, los calcetines gordos, todas las prendas térmicas que tienes...

Y eso he hecho, después de una reunión de trabajo (algo informal) he pasado por la verdulería y he comprado un par de cosas para hacerme una sopa calentita después del paseo.

Mientras andaba me he encontrado a mí misma recapitulando momentos del sábado por la noche y el que me ha puesto una sonrisa en la cara ha sido el baile lento que Bob y yo nos pegamos sin nadie más alrededor...En su momento me dio un poco vergüenza, no había hecho nunca parecido, no soy muy buena bailando y mucho menos dejando que otros decidan mis pasos, así que al principio fue un poco caótico, a nuestro estilo, pero luego fue bonito, mientras escribo esto me viene otra sonrisa y unos pocos colores de cara.

Al llegar a casa he visto que tenía un mensaje de mi mejor amiga, a la que hoy le podría cambiar la vida, ha tenido una oferta de trabajo y no le ha ido mal, lo que me ha alegrado todavía más. Sólo espero que no la hagan esperar mucho y sobre todo que le den el sí, porque se lo merece.

He hecho una sopa de tomate y queso azul riquísima y ahora voy a por la taza de té, para que sea un día de otoño en toda regla y que los 2º de fuera no puedan conmigo.

Para terminar nos iremos a ver unos fuegos artificiales, que hoy es Bonfire Night, otra experiencia nueva que añadr a la lista.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Visualizando

Hoy he empezado a leer un blog que antes habría pasado por alto. Llevaba mucho tiempo pensando que debería escribir, lo que fuera, pero escribir, si no todos los días al menos una vez a la semana. Desde hacepoco más de un año me he estado encontrando nerviosa, con respiración entrecortada y un poco perdida queriendo coger las riendas de mi vida pero siempre por el lado equivocado...

Desde hace un mes aproximadamente estoy cogiéndole el punto, me siento mejor con las decisiones que voy tomando y estoy más a gusto con las cosas que la vida me va trayendo, y, aunque la respiración entrecortada y los pensamientos negativos están ahí, no son ya predominantes.

Estoy intentando salir a pasear todos los días al menos 1 hora, al principio lo hacía sin música pero ahora ya no; hay un tramo de paseo en el que estoy prácticamente sola, miro hacia atrás y hacia delante y si no hay nadie tarareo la canción que voy escuchando incluso bailo tímidamente al ritmo (o a lo que yo considero ritmo) de la música que me acompaña.

Hoy ha sido un día de perrear al 100 %, ayer celebré mi primera boda inglesa propiamente dicha (de amigos, no de familiares, con lo que la cosa cambia) y la disfruté tanto que hoy me he encontrado bajo mínimos. Lo cual no está mal porque hoy me acostaré pronto y mañana estaré fresca como una rosa para la reunión de trabajo a las 10 de la mañana.

Ahora a centrarme en la respiración y a leer.