Muchas veces llamo la atención por la fachada, dicen que lo importante está en el interior y estoy completamente de acuerdo, sin embargo los colores que uso, las imágenes, el estilo son aspectos que no pasan desapercibidos. Aunque a mí, lo que más me gustan son las palabras con las que se me describe, lo que se dice de mí, siempre y cuando sea positivo, claro.
Una palabra más otra más otra y tenemos una frase que puede llegar a formar la descripción perfecta. Incluso hay ocasiones en las que con solo una palabra ya atraigo. Invisible. Lolita. Expiación. ¿Pretencioso? Puede, pero absolutamente cierto. Aunque como todo en la vida nuestro nombre no lo elegimos nosotros, pero lo llevamos con orgullo ya que es lo que nos identifica, lo que nos hace diferentes.
Si eso es así, si con una palabra se dice tanto de nosotros, un mundo nuevo se abre paso. Me abren, me miran, me observan de arriba a abajo y de principio a fin, me devoran con la mirada, se emocionan conmigo y me responden con sonrisas dulces, lágrimas tímidas o carcajadas sinceras. Pero lo mejor de todo es que formo parte de sus vidas; me llevan a todas partes, pasan todo el tiempo que pueden conmigo, compartimos bebidas, incluso me llevan a la cama hasta altas horas de la madrugada y si tengo suerte me recomiendan. No hay nada más bonito que oír que has cumplido tu objetivo, aunque te pasen de mano en mano como una prenda usada. Entonces me vuelven a tocar, a inspeccionar, a recorrer de principio a fin.
Muchos tienen un vida corta pero otros, entre los que me encuentro, afortunadamente, pasamos de generación en generación. Nos gusta hablar de todo; de aventuras, de la vida cotidiana, de investigaciones policíacas, pero a mí, lo que más me gusta, es transmitir paz y serenidad antes de dormir, es un placer ver a una persona descansar, cómo se le van entrecerrando los ojos y finalmente me aparta a un lado con cuidado, apaga la luz y me da las buenas noches.
Además se dicen muchas cosas de nosotros. Somos un colectivo grande, eso seguro, y damos mucho qué hablar. Muchas de las cosas son ciertas, otras, meramente inventadas aunque curiosamente válidas; la interpretación es algo tan personal que es muy difícil que dos personas digan exactamente lo mismo y siempre damos pie a la imaginación, intentamos fomentar la creatividad y creo que lo conseguimos bastante bien. Si no fuese así, no se especularía tanto cada vez que uno de nosotros sale a la luz.
Últimamente se nos ha llegado a cambiar con extraños. A mí al principio me parecía algo fuera de lo normal pero después de darle muchas vueltas me apunté al extraño mundo del intercambio. Se nos deja en varios sitios (el metro, el autobús, en una parada de tren o en una cafetería. Eso sí, siempre llevamos la documentación necesaria, así, si alguien quiere sentarse con nosotros y disfrutar de nuestra compañía sabe qué hacer después.
Es un mundo de veras fascinante. No me arrepiento de haber tomado la decisión. Nunca antes había viajado tanto: una vez recorrí más de 600 km en un día y nunca, nunca he estado en el mismo sitio dos veces. ¡Hay que ver cuántas cosas diferentes hay por el mundo!
Se dice que cada vez importamos menos, pero yo no estoy de acuerdo. Hoy en día, más gente sabe leer, más gente tiene acceso a la alfabetización, más que nunca en la historia de la humanidad y nos hallamos al alcance de muchos. No estamos prohibidos en ningún sitio, quizás alguna de nuestras formas sí, pero independientemente de nuestra formas, nuestro cometido es el mismo: ayudar.
El que nos quiere, nos adora y somos como el buen vino: mejoramos con los años.
Queremos formar parte de tu vida pero solo cuando tú estés listo para nosotros. Solo entonces verás las vidas que tenemos por compartir y todo lo que tenemos para ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario