Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported. Los escritos que aquí se encuentran están protegidos por Creative Commons. El uso de los mismos sin mención al blog y/o sus autores será motivo de denuncia.

martes, 11 de diciembre de 2018

Estreno

Me estreno como madre.
Sí señoras y señores.
De una preciosidad a la que llamamos Greta, para que no se olvide de sus raíces vikingas. Un nombre que según nos ha dicho mucha gente les sugiere fortaleza. Y esa es una de las cosas que deseamos para nuestra pequeña.

Me tiene maravillada, esto de la maternidad.
Lo pintan distinto, sin altibajos, con mucho amor, sin lágrimas.

Y nada más lejos de la realidad. Bueno, no, miento.
Lo de con mucho amor es cierto.

Hasta en los momentos en los que más cansada estás.

Hoy ha sonreído por primera vez.
¡Cómo ha merecido la pena cada momento vivid en tan solo dos meses!

Su sonrisa.
Su mirada.
Su sonrisa.

Mi felicidad.
Mi maternidad.

lunes, 4 de agosto de 2014

Vacaciones en casa

¡Qué bien se está sin hacer nada! Frase favorita de mi madre. Y ahora que estoy de vacaciones en su casa la oigo todos los días. Lo mejor de todo es que tiene razón; se está muy bien sin obligaciones. Empecé las vacaciones a mediados de julio y desde entonces creo que lo que más he hecho ha sido leer, comer y descansar, en ese orden.

Ha sido un curso escolar productivo, por una parte.
Por la otra, el próximo curso escolar promete, al menos promete trabajo y poco tiempo para encantarse en los laureles.

Enlazándolo con la entrada anterior, éste va ser un curso de propósitos, de pensar en formar una familia, de mirar hacia delante con positivismo y con ilusión y, sobre todo, de tener menos miedo.

Por lo pronto a disfrutar de casa y de la familia y de la lectura, que es un placer que tenía olvidado, aunque hecho de menos a mi Pai...

miércoles, 5 de febrero de 2014

Propósitos

Cada año, como siempre, llegan las promesas a uno mismo. Juntamos todo lo que no nos gusta y lo metemos en una caja, tratando de cerrarla lo mejor posible para que nuestros malos hábitos no se escapen y nos vuelvan a tentar. 
Por otro lado, abrimos una caja nueva, mucho más colorida y con un lazo bien grande que augura positivismo y buenos resultados. Dentro, LOS PROPÓSITOS. Los hay de todos los tipos: difíciles, fáciles, alcanzables, imposibles... Y, nosotros, en vez de elegir cuidadosamente unos pocos para que el remordimiento y la culpa no nos acechen al finalizar el año, hacemos lo contrario; los propósitos salen de la caja todos a la vez, como las serpientes de juguete que  se encuentran metidas a presión en un bote. Es entonces cuando sabemos que todos esos propósitos nos van a seguir al menos durante unos meses.
Si os pasa como a mí, a mediados de año (que ya es mucho decir) me he dejado unos cuantos, sobre todo los difíciles (ni qué decir tiene que los imposibles fueron abandonados mucho antes) pero es al final, durante el mes de diciembre, cuando me planteo "¿Y qué he hecho yo este año? ¿He cambiado mi vida de alguna manera tal y como me propuse?".
La respuesta suele ser no, además un no bastante rotundo. Quizás mi situación haya cambiado (la verdad es que eso siempre pasa aunque muchas veces la decisión ha sido fruto de la desidia más que de las ansias por ir a mejor) pero no he hecho nada que me haya hecho sentir "mejor".
Pues bien, este año está siendo diferente. Creo que al abrir la caja el 1 de enero me quedé sólo con los propósitos alcanzables, no necesariamente fáciles, sin embargo, pero no me olvidé de cargar un saquito con tesón y buena voluntad. 
Y en esas estamos. Segundo mes de 2014. 1ª entrada de 2014.

jueves, 4 de julio de 2013

De vez en cuando

... hay que darse el gustazo
... hay que permitírselo
... hay que disfrutar
... hay que sonreír

... también hay que llorar

... bailamos
... cantamos y reímos
... se nos va
... vuelve a nosotros
... hay que callar
... hay que pensar
... hay que escuchar
... hay que recordar
... hay que dar gracias

Pero siempre hay que ser feliz.

lunes, 1 de julio de 2013

Compartiendo

Una simple llamada.
Una carta.
Una fotografía o un recuerdo.
Incluso hablar en voz alta.

El caso es compartir aquello que se teme.
Compartir lo que se quiere
para ser feliz aunque sea
un instante.

jueves, 20 de junio de 2013

Diario de una historia

Muchas veces llamo la atención por la fachada, dicen que lo importante está en el interior y estoy completamente de acuerdo, sin embargo los colores que uso, las imágenes, el estilo son aspectos que no pasan desapercibidos. Aunque a mí, lo que más me gustan son las palabras con las que se me describe, lo que se dice de mí, siempre y cuando sea positivo, claro.

Una palabra más otra más otra y tenemos una frase que puede llegar a formar la descripción perfecta. Incluso hay ocasiones en las que con solo una palabra ya atraigo. Invisible. Lolita. Expiación. ¿Pretencioso? Puede, pero absolutamente cierto. Aunque como todo en la vida nuestro nombre no lo elegimos nosotros, pero lo llevamos con orgullo ya que es lo que nos identifica, lo que nos hace diferentes.

Si eso es así, si con una palabra se dice tanto de nosotros, un mundo nuevo se abre paso. Me abren, me miran, me observan de arriba a abajo y de principio a fin, me devoran con la mirada, se emocionan conmigo y me responden con sonrisas dulces, lágrimas tímidas o carcajadas sinceras. Pero lo mejor de todo es que formo parte de sus vidas; me llevan a todas partes, pasan todo el tiempo que pueden conmigo, compartimos bebidas, incluso me llevan a la cama hasta altas horas de la madrugada y si tengo suerte me recomiendan. No hay nada más bonito que oír que has cumplido tu objetivo, aunque te pasen de mano en mano como una prenda  usada. Entonces me vuelven a tocar, a inspeccionar, a recorrer de principio a fin.

Muchos tienen un vida corta pero otros, entre los que me encuentro, afortunadamente, pasamos de generación en generación. Nos gusta hablar de todo; de aventuras, de la vida cotidiana, de investigaciones policíacas, pero a mí, lo que más me gusta, es transmitir paz y serenidad antes de dormir, es un placer ver a una persona descansar, cómo se le van entrecerrando los ojos y finalmente me aparta a un lado con cuidado, apaga la luz y me da las buenas noches.

Además se dicen muchas cosas de nosotros. Somos un colectivo grande, eso seguro, y damos mucho qué hablar. Muchas de las cosas son ciertas, otras, meramente inventadas aunque curiosamente válidas; la interpretación es algo tan personal que es muy difícil que dos personas digan exactamente lo mismo y siempre damos pie a la imaginación, intentamos fomentar la creatividad y creo que lo conseguimos bastante bien. Si no fuese así, no se especularía tanto cada vez que uno de nosotros sale a la luz.

Últimamente se nos ha llegado a cambiar con extraños. A mí al principio me parecía algo fuera de lo normal pero después de darle muchas vueltas me apunté al extraño mundo del intercambio. Se nos deja en varios sitios (el metro, el autobús, en una parada de tren o en una cafetería. Eso sí, siempre llevamos la documentación necesaria, así, si alguien quiere sentarse con nosotros y disfrutar de nuestra compañía sabe qué hacer después.

Es un mundo de veras fascinante. No me arrepiento de haber tomado la decisión. Nunca antes había viajado tanto: una vez recorrí más de 600 km en un día y nunca, nunca he estado en el mismo sitio dos veces. ¡Hay que ver cuántas cosas diferentes hay por el mundo!

Se dice que cada vez importamos menos, pero yo no estoy de acuerdo. Hoy en día, más gente sabe leer, más gente tiene acceso a la alfabetización, más que nunca en la historia de la humanidad y nos hallamos al alcance de muchos. No estamos prohibidos en ningún sitio, quizás alguna de nuestras formas sí, pero independientemente de nuestra formas, nuestro cometido es el mismo: ayudar.

El que nos quiere, nos adora y somos como el buen vino: mejoramos con los años.

Queremos formar parte de tu vida pero solo cuando tú estés listo para nosotros. Solo entonces verás las vidas que tenemos por compartir y todo lo que tenemos para ti.

miércoles, 19 de junio de 2013

Motivación ven a mí

Encontrar la motivación es algo que siempre me ha parecido difícil y prácticamente imposible. Bueno, miento, no siempre. Cuando estaba en la universidad tenía claro mi objetivo y me esforcé en conseguirlo. Al terminar la carrera también, aunque en ese momento se me abrieron varias puertas y desde ese momento no he cerrado ninguna.

Mi objetivo en este momento es ser profesora. Lo deseo con todas mis fuerzas pero no sé porqué pero debo estar haciendo algo mal. Hace 4 años empezó mi odisea. Después de muchas idas y venidas me presenté a una oposición que me ayudó a entrar en la bolsa de trabajo, 3 institutos en un año (no son muchos, pero no está mal para empezar a romper el hielo con la enseñanza). Después me destinan a 250 km de mi casa y por último me toca la lotería y me quedo en un centro de cerca de mi casa, todo el curso. Pero la situación económica empeora de manera drástica. Huelgas, quejas, reducción de horarios, aumento de ratios y profesorado interino - entre los que me encuentro - se queda sin trabajo.

Decido, pues, irme del país a vivir con mi pareja (cosa que ya había intentado hace 5 años antes de prepararme la oposición) y pierdo el norte, pierdo el rumbo. El objetivo sigue siendo el mismo, pero no hay manera de conseguirlo. No hay trabajos para mí. Más que alguna que otra sustitución de vez en cuando, nada estable. La situación de interina no era estable, pero al menos me levantaba para ir a trabajar.

En fin, no sé hacia dónde canalizar mi energía, lo intento, pero no me sale bien. Eso afecta a otros ámbitos de mi vida, desde mi pareja a amigos, pasando por mi familia. Y la que se siente vacía, impotente y llena de frustración soy yo. Nadie más.Nadie me ve así, porque ya me encargo yo de disimularlo. Y ya he pasado por esta situación antes, eso es lo peor de todo.

No todos los días son así y eso es precisamente lo que me descoloca. Hay días en los que estoy bien, miro a mi alrededor y me digo que bueno, no tengo trabajo, no tengo ataduras económicas así que puedo disfrutar de lo que tengo alrededor. Pero hay otros días como el de hoy en los que no puedo más. No estoy feliz y me creo que saliendo corriendo en dirección contraria encontrare lo que quiero.

Si vuelvo a casa para trabajar como interina, cueste lo que cueste, puede que pierda a mi pareja aunque quizás me encuentre a mí misma.
Si me quedo aquí, en el extranjero, pierdo mi trabajo (porque no me sale nada nuevo), me pierdo yo pero mantengo a mi pareja.

Y mientras decido qué hacer, he perdido otro día más.