La nieve cayendo en las hojas, los muros, el asfalto, los coches.
El calor del fuego abrasando mi pierna.
El alimento hirviendo cayendo por mi garganta y llegando a mi estómago.
El humo de ese caldo reconfortándome.
La falta de sabor se ve compensada por la sensación de comfort con cada cucharada.
Los copos de nieve pasan a ser llovizna, que sigue cayendo sin prisa pero sin pausa.
No se distingue el cielo de los techo de las casas, ambos blancos como la nieve.
Los pájaros vienen a comer el pan duro que les deja la vecina en el muro que separa su casa de la mía.
Como cada día vienen en pequeñas bandadas.
Los veo por la ventana.
Ya es hora de cerrar la ventana y correr la cortina.
Ya es hora de cantar "Hola amigos" y dar pegatinas.
¡Y allá que nos vamos mi catarro y yo!
En un día como hoy, ¡mirar por la ventana se me antoja la mejor idea del mundo!
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